CÁMARA SECRETA
Detrás del escenario hay una puerta.
No tiene nombre ni cartel.
Solo un rumor, un pulso.
Dicen que allí el fuego se vuelve cuerpo,
que lo aprendido se derrite y el llamado se encarna.
Es el espacio del rito.
El lugar donde el Ave deja de ser visión
y se vuelve presencia.
Donde el cuerpo aprende su idioma,
y cada movimiento abre algo antiguo.